Un partido especial
Especial no sólo por la necesidad del Real Madrid de seguir sumando puntos, sino porque Álvaro volvía a casa tras salir a los 18 años de Zaragoza rumbo a Madrid.
La semana pasada afirmaba en rueda de prensa “Tengo allí a mis padres y amigos. Es un partido muy especial. Mi último partido en La Romareda fue antes de irme a Liverpool y es una motivación”.
El partido del sábado frente al equipo maño se caracterizó por un juego trabado y muy físico que acabó con un meritorio 1-2 en el marcador.
El encuentro comenzó con poco juego por parte de los dos equipos que apenas daban continuidad a las jugadas. Álvaro en el minuto 24 fue apercibido con tarjeta amarilla por parte del árbitro, Undiano Mallenco, por juego peligroso.
Arbeloa siguió aportando su habitual seguridad defensiva y en el minuto 32 cortó un balón muy peligroso que dejaba a Colunga sólo en el pico del área.
Casi rozando el minuto 40, Álvaro se desmarcó por la banda y recibió un magnífico pase largo de Guti que controló con el pecho y centró sin encontrar remate. Producto de su continua incorporación al ataque, en los minutos de descuento recibe una dura entrada del zaragocista Gabi que fue sancionado con tarjeta amarilla.
En la segunda parte el Real Madrid se hizo dueño del balón y del juego mientras que el Real Zaragoza jugó al contraataque. El primer gol fue firmado por Raúl en el minuto 4 de la segunda parte, aunque el equipo rival empató en el 61 con gol de Adrián Colunga.
A 9 para el final, Kaká marcó el definitivo 1-2 a pase de Cristiano Ronaldo que permite a los blancos seguir soñando con la remontada liguera.
SOLIDEZ EN EL TRIUNFO EN CORNELLÁ

Álvaro Arbeloa contribuyó decisivamente en la mejoría defensiva del Real Madrid que ayudó a los de Pellegrini a imponerse por 0-3 al Espanyol en el primer partido liguero en la historia del estadio Cornellá-El Prat.
El salmantino actuó de lateral derecho después de superar el golpe en un empeine que le impidió disputar el encuentro de la selección española en el que el combinado nacional certificó su clasificación para el Mundial de Sudáfrica.
En Barcelona, Álvaro aportó su habitual solidez convirtiendo su flanco derecho en una vía impenetrable para los atacantes blanquiazules. Tanto es así, que incluso salvo un gol que habría podido cambiar el signo del partido. Sin tiempo para el descanso, Arbeloa ya prepara el estreno en Champions League de este martes en Zurich.
